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Prostitución Feminista

Desde hace algún tiempo va surgiendo cada vez con más fuerza una nueva generación de prostitutas que no solo no se avergüenza de su profesión si no que reivindica  con orgullo su derecho a ejercerla libremente. Aunque a algunos les pueda parecer contradictorio, estas prostitutas ejercen su profesión desde el feminismo: están donde están por voluntad propia, están en contra de la ilegalidad de la prostitución y de las medidas para perseguirla, y rechazan el paternalismo de otras feministas que cuestionan su dignidad y les dicen qué deben o qué no deberían hacer con sus propios cuerpos.

 

Colectivo “Prostitutas Indignadas”

 

“Prostitutas Indignadas” es una campaña impulsada por escorts de Barcelona para reclamar sus derechos sociales como tales, formada también por colectivos vecinales, entidades y activistas. Dicen “no” al abolicionismo de la profesión y recogen voces y firmas a favor de una regulación de sus derechos, que garantice su seguridad, legalidad y buenas condiciones de trabajo. Reclaman políticas públicas que sean acordes a las demandas de las mujeres que ejercen la prostitución, y denuncian las graves consecuencias que la negación de los derechos de las prostitutas tiene sobre la vida de estas mujeres. Se autoproclaman feministas y no toleran que otras mujeres tiren piedras contra su propio tejado juzgándolas y diciéndoles hasta dónde pueden llegar.

 

Una de las caras más visibles

 

Una de las encargadas de dar voz a esta nueva generación, es una joven chica de 23 años residente en Barcelona a la que ya se ha visto aparecer como entrevistada en diferentes medios. La contundencia de sus palabras e ideas no deja lugar a la indiferencia. Se dedica a la prostitución independiente por decisión propia, porque declara “estar mejor trabajando de puta de en un McDonald’s”. Trabajar por cuenta ajena le producía una insuperable insatisfacción, y la prostitución le ofreció una salida rentable donde ser su propia jefa. Pero es la actitud lo que la distingue del todo de muchas de sus colegas: a ella no le da la gana de llevar una doble vida, y no sólo confiesa a qué se dedica si no que le apetece darle a sus palabras la repercusión que merecen para desenmascarar al prostitución de tanta hipocresía.

 

Defiende su profesión de todos los prejuicios y estigmas sociales que durante siglos a cargado. Usa la palabra “puta” con total orgullo. Argumenta que trabajar con el propio cuerpo no debería ser vergüenza para nadie, ya que de hecho todos lo usamos para trabajar de un modo u otro. El problema, dice, son la “santificación del coño” y la trata de mujeres. Estos son los dos enemigos de la prostitución. El primero, por hipócrita. El segundo, por atentar contra los derechos humanos. Pero, ¿acaso la violación de los derechos humanos es exclusiva a la prostitución? Reivindica que no paguen justos por pecadores, que no se generalice a partir de la excepción, ya que la mayoría de prostitutas son libres de decidir.

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