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Cuerpos y perfección, la sociedad del siglo XXI

La cirugía estética está a la orden del día. Ya no es algo reservado a las estrellas sino que con el paso del tiempo se han ido normalizando este tipo de intervenciones y en cierto modo se ha democratizado el acceso a ellas. La popularidad de operaciones como la blefaroplastia o cirugía de párpados habla de esta nueva visión.

 

 

La sociedad de la imagen

El culto al cuerpo es una realidad. Sólo hace falta echar un ojo a una de tantas publicaciones digitales para ver la cantidad de artículos que hablan de la imagen. Y lo hacen en muchos sentidos, desde el pretendido triunfo de los fofisanos a los recorridos por las distintas tribus que se disputan el liderato de lo moderno. Pero todos de un modo u otro recalcan lo mucho que el aspecto nos preocupa en el presente.

Una entrevista de trabajo es pasar un filtro de imagen. Salir a tomar unas copas y ligar es otro filtro en base a nuestra imagen. Entrar en un aula y ver qué respuesta tiene la gente, eso también es un filtro en base a nuestra imagen. Pero sobre todo nosotros mismos somos nuestros jueces más implacables.  

 

Hacia la perfección (con una pequeña ayudita)

Quizás lo más interesante tiene que ver con la vergüenza que nos daba decir a los amigos o compañeros de trabajo que habíamos pasado por quirófano. Ahora ese pudor ha desaparecido. No sólo son muchas las personas que recurren a centros de estética para mejorar sino que desde los de a pie hasta las celebrities hablan abiertamente de los retoques que se han hecho.

De hecho España es uno de los países que a nivel mundial registra más operaciones. Las más destacadas son las operaciones de pecho, la blefaroplastia, la rinoplastia. Se trata de intervenciones que mejoran de forma notable el aspecto de la cara y el cuerpo (si necesitas información más específica, recurre a webs especializadas como blefaroplastia.es) y que, sobre todo, permiten que la persona se sienta más a gusto con la imagen que proyecta.

No es casualidad que desde la Antigüedad esculturas como la Venus de Milo despierten la admiración y el asombro de quienes la observan. Al fin y al cabo desde siempre admiramos la belleza y aspiramos a ella, admiramos la armonía de las proporciones y nos extasiamos con la proporción y la delicadeza de las formas. Ahora, en 2016, no dudamos en recurrir a la cirugía para mejorar nuestras propias formas.

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