
NOSTALGIA EN LA MESETA
(De Nostalgia en la meseta)
En el fondo estoy triste.
Estar triste es ser hombre,
arrastrar la nostalgia
de la vida en destierro.
Tan sólo están contentos
los santos y los tontos.
Los demás, los mortales
cargados de cadenas,
aunque estemos alegres
con la risa del mundo,
con las horas contadas
que cuentan y no cantan,
permanecemos tristes
en la lluvia del alma.
Alguna vez, las luces
de las mañanas puras
o las rendijas de oro
de las noches con ángel
nos empinan un poco
hacia el cielo entrevisto,
y andamos más ligeros,
olvidados del cuerpo
o con el cuerpo en alas.
He llegado a la cima
de la existencia humana.
Estoy en la meseta
y va a empezar la tarde.
¿Remansada tristeza?
¿Alegría cansada?
Pero no me resigno,
porque todo me gusta
y cada sol que vuelve
me parece más bello.
En el fondo estoy triste.
¿Por la vida que pasa?
¿Por la vida que queda?
¿Por la vida sin tiempo
que suena al otro lado?
Habrá que hacerse santo
para vivir alegre.
Y yo soy un pobre hombre
que llora en la meseta,
que canta en la meseta,
transido de nostalgia.
